Terapia Cráneo-Sacral:                     "Liberación Somato-Emocional"

La relación entre el cuerpo y la mente es ya un hecho aceptado, incluso por la medicina ortodoxa, aunque aún queda por incluir el espíritu. En el campo de la psico-neuro-inmunología se han descubierto las conexiones entre los estados psicológicos negativos y su influencia en la respuesta inmunológica. En nuestro cuerpo se puede leer nuestro estado mental y emocional.


Nuestros estados emocionales, ya sean de estrés, excitación, represión..., se van a reflejar en patrones y posturas musculares características. Incluso los traumas físicos y emocionales del pasado están reflejados en nuestros tejidos, lo que denominamos «nudos de energía». Hoy en día sabemos que la gente que ha sido traumatizada guarda las memorias de esos eventos traumáticos en el cerebro y en el cuerpo.

 

Frecuentemente, esta memoria se expresa en síntomas de numerosas enfermedades psicosomáticas, desorden de estrés postraumático, pesadillas y miedos, pensamientos negativos y comportamientos disociados. El cuerpo de una persona traumatizada está «desconectado» y contiene una gran tensión.


Los «nudos de energía» son áreas de disfunción corporal que se manifiestan como obstrucción en la conducción eficiente de energía y electricidad a través de los tejidos del cuerpo (principalmente facia). En esa área se ha inhibido la función normal del cuerpo y éste se debe adaptar a esa actividad desorganizada. Estos nudos de energía pueden ser resultado de: traumas físicos, invasión patógena, disfunción fisiológica, problemas mentales y emocionales.

   

Cuando ocurre un accidente, la energía de esta lesión o accidente entra en el cuerpo. Las leyes de la termodinámica nos enseñan que esa energía no puede crearse ni destruirse. También nos enseñan que la tendencia natural de las partículas (átomos y moléculas) y de la energía es el desorden. Este desorden se llama "entropía". Cuando entra energía externa en tu cuerpo, por un golpe o una colisión con algo, esta energía se denomina energía de lesión y está por encima de lo normal.  Esta energía de lesión se introduce en ti penetrando en tus tejidos a una profundidad que está determinada por la cantidad de fuerza procedente de la colisión y por la densidad de los tejidos. Esta fuerza es amortiguada o contrarrestada por la densidad o viscosidad de los tejidos que está intentando penetrar. Así un golpe sobre el pie o el tobillo puede penetrar a través de la pierna hasta la pelvis. Cuando alcanza la profundidad de máxima penetración, se para y forma una "bola" localizada de energía externa que no pertenece a ese punto. Si tu cuerpo es vital y capaz, la energía del golpe puede ser disipada y puede ocurrir una curación normal. Si tu cuerpo es incapaz de disipar esa energía, ésta se compacta en una bola que se reduce más y más para minimizar el área de interrupción de la función del tejido del cuerpo. Cómo la energía está cada vez más comprimida y localizada, la desorganización dentro de esta energía comprimida se incrementa convirtiéndose en un Nudo de Energía en tu cuerpo. Este nudo de energía provoca dolores y pérdida de vitalidad en el sitio en donde se ubica dentro de tus tejidos.

 

Para liberar el nudo de energía, la forma más fácil es que la "energía del golpe" salga por el mismo camino por el que entró y para que se produzca la salida, el camino de entrada debe ser recto. Cuando el cuerpo cambia su postura después de la entrada de la energía, el camino de entrada se tuerce y para que este camino de entrada se convierta en camino de salida debe ser enderezado de nuevo. Para ello el cuerpo debe asumir la misma postura que tenia cuando se produjo el golpe original. El calor saldrá por el sitio por el que entró y ese punto de salida del calor muestra el punto de entrada. Los tejidos recuerdan esta posición lo que ayudará a guiar al paciente a corregir su postura si el terapeuta es perceptivo y sensible a las sutilezas del cuerpo del paciente.

 

Para localizar el nudo de energía podemos comparar el proceso a lo que sucede cuando una piedra cae sobre la superficie casi en calma del agua de un estanque. Estas ondas sobre la superficie se dispersan en círculos a partir del punto en el que la piedra entró en el agua. Las ondas producidas por la entrada de la piedra interfieren en la actividad normal del agua del estanque. Los nudos de energía en el cuerpo del paciente envían ondas de interferencia similares en un mar de energía que de otra forma estaría normal.

 

El terapeuta cráneo-sacral desarrolla la capacidad perceptiva para descubrir estas ondas de interferencia que producen los nudos de energía y las sigue hasta su centro donde se encuentra el Nudo Energético.

 

La Liberación Somato-Emocional es un proceso terapéutico que ayuda a liberar de la mente y el cuerpo los efectos residuales de un trauma pasado y asociado a reacciones negativas.

 

El Dr. John Upledger y el biofísico Dr. Zvi Karni descubrieron que el cuerpo a menudo retiene, más frecuentemente de lo que disipa, fuerzas físicas como resultado de un accidente, daño o trauma emocional. Como consecuencia del trauma, el cuerpo aísla el área en disfunción, creando el nudo o quiste energético.

 

El cuerpo razonablemente sano puede trabajar y adaptarse a ese quiste energético, aunque se requiere de una energía extra para llevar a cabo las funciones corporales normales. Con el paso de los años, el patrón adaptativo del cuerpo va perdiendo su efectividad y comienzan a aparecer los síntomas y disfunciones siendo cada vez más difíciles de ignorar o suprimir.

 

La Liberación Somato-Emocional comprende la utilización de la postura del cuerpo del paciente y de la transferencia de energía entre el terapeuta y el paciente, permitiendo la liberación de los nudos de energía y de la memoria de los tejidos con una casi completa carencia de dirección por parte del terapeuta.

 

(Artículo A.Panizo)

(Libro  "Tu Médico Interno y Tú" - John E. Upledger)

 

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