CHAKRAS

CENTROS DE ENERGÍA

Existe una Ley Física que afirma: "En el Universo la Energía no se crea ni se destruye, sino que únicamente se transforma en otras formas de Energía".

 

La energía que actúa detrás de la manifestación material del cuerpo, sus funciones y capacidades, está compuesta por un sistema energético complejo sin el cual no podría existir el cuerpo.

 

Este sistema energético está formado por tres componentes fundamentales:

1) Los Cuerpos Energéticos, no materiales, que son 4:

  • Cuerpo Etérico
  • Cuerpo Emocional o Astral
  • Cuerpo Mental
  • Cuerpo Espitirual o Causal.

2) Los Chakras o Centros Energéticos.

3) Los Nadis o Canales Energéticos. Una especie de arterias intangibles cuya función consiste en conducir el "prana" o energía vital a través del sistema energético.

¿Qué son los chakras?

 

Los chakras son centros de energía que actúan como estaciones receptoras, transformadoras y distribuidoras de las diferentes frecuencias de la energía vital ó "prana".

Estos centros absorben directamente o a través de los nadis, las energías vitales de los cuerpos energéticos no materiales del ser humano, de su entorno, del cosmos y de las fuentes que son el fundamento de cualquier manifestación, la transforman en las frecuencias que necesitan las diferentes áreas del cuerpo físico o de los cuerpos inmateriales para su conservación y desarrollo, y la retransmiten a través de los canales energéticos.

 

Existen multitud de chakras en el cuerpo humano pero sólo se les da importancia aproximadamente a unos 40 chakras secundarios y de ellos los más importantes se encuentran en la zona de bazo, en la nuca, en las palmas de las manos y en las plantas de los pies.

 

Los chakras principales son siete, se encuetran situados a lo largo de la columna vertebral junto a la mitad anterior del cuerpo y son decisivos para el funcionamiento de las zonas más fundamentales y esenciales del cuerpo, de la mente y del espíritu del ser humano.

 

¿Cómo funcionan los chakras?

 

Los chakras se asientan verdaderamente en el cuerpo etérico del ser humano y se asemejan a cálices florales en forma de embudo con un número variado de pétalos. Por ello, en Oriente a menudo se les llama también flores de loto. Las subdivisiones de las flores en pétalos independientes representan los nadis o canales de energía, a través de los cuales la fluye la energía que penetra en los chakras y que se retransmite desde éstos a los cuerpos no materiales. Su número varía desde cuatro pétalos o canales en el centro raíz o radical, hasta casi mil nadis en el centro de la coronilla.

 

De la concavidad situada en el centro de cada cáliz parte un canal, a modo de peciolo de la flor del chakra, que llega hasta la columna vertebral y empalma directamente con ésta. Éste canal une los chakras con el centro energético principal, llamado "Sushumna", que asciende por el interior de la columna vertebral y continúa en la cabeza hasta la coronilla.

 

Junto al Sushumna hay otros dos canales energéticos que desempeñan un papel muy importante en el sistema energético: en sáncrito se denominan Ida y Pingala.

 

Pingala es el portador de la energía solar, llena de ardor y fuerza motora. Este canal empieza a la derecha del chakra radical y termina en la parte superior del orificio nasal derecho.

 

Ida es el portador de la energía lunar que enfría y serena.

Este canal comienza a la izquierda del chakra raíz y termina en la parte superior del orificio nasal izquierdo.

En su camino, desde el primer centro hasta la nariz, ambos nadis se retuercen alrededor del canal Sushumna.

Estos tres canales son los principales del sistema energético.

 

Los chakras nos sirven como antenas para una gama completa de vibraciones energéticas, absorbiendo directamente energías de nuestro entorno, de la Naturaleza y del Universo, vibraciones que se corresponden con sus frecuencias. Son los receptores de todas las vibraciones energéticas e informaciones que proceden del ámbito físico y son también las aberturas que nos unen con el mundo ilimitado de las energías sutiles.

 

Asimismo los chakras también irradian energía directamente al entorno, con lo que modifican la atmósfera a nuestro alrededor. A través de los chakras emitimos vibraciones curativas y mensajes, conscientes e inconscientes, influyendo tanto positiva como negativamente sobre las personas, las situaciones e incluso la materia.

 

 Si queremos experimentar conocimiento verdadero, paz, amor, plenitud interior y consciencia de unidad, todos nuestros chakras deben estar abiertos permitiendo que la energía fluya en armonía y equilibrio por todos ellos conjuntamente.

 

Hoy en día muy pocas personas viven esta experiencia. En general la mayoría de los seres humanos tienen un grado de activación distinto en los chakras y muchas veces, tan sólo, están activos los dos chakras inferiores, y el tercero está desproporcionalmente activo, especialmente en personas que ostentan una posición social sobresaliente, o que de alguna manera ejercen una gran influencia de poder sobre los demás.

 

Por lo tanto el conocimiento de los chakras puede aportarnos una ayuda inestimable para el autoconocimiento, y guiarnos en nuestro camino para descubrir todas nuestras facultades innatas y despertar la Consciencia de que somos Seres Divinos viviendo una "Experiencia Humana" en la Unidad.

 

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